Tratamiento quirúrgico de las secuelas de la pérdida masiva de peso - Centro Médico Prada

Tratamiento quirúrgico de las secuelas de la pérdida masiva de peso

Tratamiento quirúrgico de las secuelas de la pérdida masiva de peso

"Si pierdo una gran cantidad de peso, ¿qué requisitos debo cumplir para hacerme reparar mediante intervenciones de cirugía estética las secuelas de este adelgazamiento masivo?"

Ésta es una pregunta frecuente que se plantean los/as grandes obesos/as. El Dr. Gregorio Gómez Bajo, a la sazón vicesecretario de la SECPRE y jefe de servicio de Cirugía Plástica del Complejo Hospitalario de Albacete, contestaba a esta pregunta en una conferencia titulada "Innovaciones y nuevas perspectivas en el tratamiento quirúrgico de las secuelas de la pérdida masiva de peso", pronunciada en el XLV Congreso de la SECPRE. Veamos los requisitos:

  • La cirugía postbariátrica se realiza en personas que han experimentado una pérdida masiva de peso y que la mantienen de forma estable un mínimo de 6 meses. Además, deben ser estables emocionalmente y estar bien informadas de las características y los resultados de estas intervenciones.
  • No hay reglas escritas sobre la edad mínima, pero en la práctica estas cirugías no se hacen en menores de 18 años, porque el cuerpo aún está creciendo y parte de la piel sobrante se puede readaptar.
  • Tampoco hay un máximo definido de edad, sino que todo depende del estado general de salud de la persona. Las enfermedades más frecuentes que pueden contraindicar la cirugía del contorno corporal son la patología cardiovascular, la diabetes y los trastornos psiquiátricos que alteran la percepción corporal propia y hacen que las expectativas sean poco realistas. Por eso es necesaria una valoración individual previa de cada paciente.

Se puede realizar cirugía postbariátrica en ambos sexos, aunque generalmente se practica más en mujeres en una proporción 5 a 1. En ellas, la edad más frecuente suele ser a partir de los 40 años, que es cuando ya han tenido los embarazos y pasan a ser conscientes del problema grave de salud que supone la obesidad. Entre los hombres, en cambio, no hay una edad puntual en que se haga con más frecuencia, aunque hay más casos que surgen antes, recién terminada la adolescencia.

Las zonas sobre las que se solicita intervención postbariátrica también son diferentes en ambos sexos. Las mujeres se operan más el abdomen, los brazos, los muslos y las mamas. Los hombres, el abdomen y el pecho o torso.

No existen normas comunes ni registro para estas intervenciones en nuestro país.

Existe en España un problema de regulación legal acerca de estas intervenciones, ya que no existe un estudio estadístico del número de ellas que se realizan en las distintas comunidades autónomas. Además, en los distintos centros sanitarios pueden ser llevadas a cabo por distintos especialistas, y hasta por personal no especializado, incluso en el contexto de la Sanidad pública. Esto repercute negativamente en los resultados, y por tanto en la satisfacción de los/as pacientes, ya que para realizar correctamente este tipo de cirugía es precisa una formación adecuada en técnicas propias de la Cirugía Plástica y Reparadora. Si se realiza por personal poco entrenado, puede dar lugar a resultados inaceptables que, además, son difíciles de corregir después por un/a auténtico/a cirujano/a plástico/a.

En cuanto a la cobertura de estas operaciones por parte de la Sanidad pública, en teoría ésta asume toda intervención quirúrgica destinada a reparar problemas estéticos secundarios a traumatismos, malformaciones congénitas o enfermedades, por lo que la cirugía postbariátrica debe quedar incluida en estos supuestos. Sin embargo, en la práctica se suelen cubrir las operaciones de corrección del contorno corporal en abdomen y en el tronco en general, pero se discute la inclusión, de las que afectan a otras áreas anatómicas, como muslos, brazos o mamas.

Las secuelas del adelgazamiento masivo suponen para el/la paciente problemas en la vida diaria.

Tras una gran pérdida de peso, bien tras la cirugía bariátrica o producida por dieta y ejercicio, las secuelas habituales son el descolgamiento de la piel en distintas zonas del cuerpo. Estos "faldones" o pliegues colgantes de piel causan a menudo grandes molestias y dificultades en la vida cotidiana.

Para la eliminación de estos pliegues cutáneos, se pueden plantear cirugías combinadas en la misma intervención, o bien procedimientos quirúrgicos sucesivos, separados en el tiempo. Operar demasiadas zonas de una sola vez puede ser una agresión excesiva para el organismo, por la larga duración de la intervención y la pérdida de sangre, etc. Por otra parte, tampoco es recomendable realizar muchas intervenciones independientes, con muchas anestesias, etc. La forma de agrupar los procedimientos debe ser estudiada para cada caso particular apelando a la sensatez.

La frontera entre salud y belleza no está bien definida en estos casos.

Estas intervenciones buscan no sólo mejorar el aspecto físico y la imagen corporal de los/as pacientes, sino también su calidad de vida y su comodidad en el día a día. Por lo tanto, no es fácil decidir si son cirugía estética o reparadora, porque en realidad son ambas. Esto plantea controversias a la hora de decidir qué debe cubrir la Sanidad pública y qué no.

La recuperación postoperatoria.

En la evolución del período postoperatorio de estas intervenciones influyen muchos factores: 

  • La cantidad de piel y tejido extirpado.
  • La corrección simultánea de problemas adicionales (como hernias, que son muy frecuentes en estos casos).
  • La estabilidad emocional y del patrón nutricional del/de la paciente, así como sus hábitos de vida (tabaco, sedentarismo, etc.).

Por lo tanto, cada paciente es distinto/a y no se puede generalizar, aunque se puede decir que en un mes o mes y medio la mayoría de ellos/as pueden retomar sus actividades habituales, incluyendo la laboral.

El grado de insatisfacción con los resultados está directamente relacionado con el índice de complicaciones, que suele ser de un 3-5% en los casos puramente estéticos, pero que puede ascender al 40-50% tras pérdidas de peso masivas. Las complicaciones más habituales son los seromas, los hematomas y la necrosis cutánea. Lo ideal para prevenir esta insatisfacción es una buena información y concienciación de los/as pacientes antes de la cirugía respecto a sus riesgos y a los resultados que es posible obtener, cosa difícil dada la complejidad psicológica de la mayoría de ellos/as.

Fuente: Med-Estética.com 28.05.10

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