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Tratamiento de la hiperhidrosis con Botox(R)

Tratamiento de la hiperhidrosis con Botox(R)

Este trastorno, que puede llegar a afectar al 1% de la población, posee una mayor incidencia en adolescentes y adultos jóvenes. Su mayor inconveniente radica en que a menudo se desencadena por estímulos estresantes —con frecuencia de tipo emocional— sin tener por qué estar relacionados con el calor, el ejercicio físico o la alimentación. Esta patología puede ser idiopática, de causa desconocida, o secundaria, debida a alguna enfermedad, trastorno y/o medicación.

En invierno este “problema” se acentúa. Los contrastes de temperatura y la calefacción se convierten en un enemigo para estos pacientes. En esta época del año se convierte en un problema más visible. En verano la ropa es más fina, pero con la llegada del frío estas personas se encuentran con bajas temperaturas en la calle y calor en oficinas, tiendas o lugares públicos. Por tanto quienes padecen dicho trastorno suelen estar más incómodos en invierno que en verano.

En la actualidad existe un tratamiento quirúrgico por vía endoscópica que representa una solución definitiva únicamente a nivel de manos y axilas, pero presenta como principales inconvenientes la anestesia general, el riesgo de complicaciones quirúrgicas y la aparición en un porcentaje significativo de casos de hiperhidrosis compensatoria (hipersudoración en otra zona corporal). Por todo ello la cirugía debe reservarse como última opción terapéutica para los casos graves.

Botox®: solución

La toxina botulínica, más conocida como Botox®, se ha convertido en un tratamiento eficaz para solucionar este problema, ya que se trata de una solución con un alto índice de éxito y por tanto un grado de satisfacción importante entre los pacientes. Una sesión suele bastar para tratar el problema y proporcionar al paciente cerca de un año de bienestar.

El diagnóstico de este trastorno es clínico. Normalmente es el propio paciente el que se diferencia del resto de las personas observando que suda profusamente sin motivo aparente y de forma desmesurada. En cualquier caso es imprescindible descartar causas secundarias, posibles responsables de esta hipersudoración.

Para delimitar la zona a tratar dentro del área afectada se puede realizar el "test de Minor" —consiste en aplicar polvo de almidón y yodo—. Una vez delimitada la zona se dibuja en ella una cuadricula que nos indica dónde realizar las inyecciones, de tal manera que se trata la superficie afectada de forma sistematizada.

La toxina botulínica disminuye la producción de sudor bloqueando la acetilcolina que se libera desde los nervios encargados de estimular las glándulas sudoríparas. Dicho en otras palabras, se intercepta al mensajero encargado de poner en funcionamiento las glándulas del sudor.

Se trata de una solución temporal con una duración aproximada de 10 meses, pero segura ya que la toxina sólo actúa a nivel local, no interfiriendo por tanto el tratamiento en la termorregulación corporal.

Fuente: Med-Estética.com 22.02.2010

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