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Rinoplastia

Rinoplastia

rinoplastia en sevilla – Cirugía estética de la nariz (rinoplastia)

Rinoplastia cerrada, en la que las incisiones van por dentro de los agujeros de la nariz, por lo que no queda ninguna cicatriz externa, y ésta es su gran ventaja.

A través de estos pequeños cortes se trabaja sobre el esqueleto de hueso y cartílago que da a la nariz su forma.

No es necesario quitar piel de la nariz, que se adapta al nuevo tamaño de ésta por mucho que se reduzca.

Sin embargo, hay alteraciones de la nariz que pueden requerir trabajar bajo visión directa, y en ese caso elijo la siguiente modalidad.

Rinoplastia abierta, en la que se hacen los mismos pequeños cortes por dentro de los agujeros de la nariz, sólo que se unen entre sí por medio de una pequeña incisión en la columna central que separa ambos (columela).
Aquí se dan después unos puntos muy finos, con lo que finalmente queda una pequeña marca que prácticamente no se nota.

Mediante esta entrada se puede levantar la piel de la punta de la nariz y ver directamente los cartílagos que hay debajo, con lo cual se trabaja sobre dicha punta con mucha más precisión.

Por eso esta técnica está indicada cuando hay alteraciones específicas de la punta de la nariz, que hay que corregir, o cuando la piel es muy fina y se notan todos los relieves.

Si no te gusta tu nariz, bien porque su tamaño sea desproporcionado respecto a tu cara en general, o bien porque hay algo en su forma que no te agrada, es posible solucionar el problema mediante una operación llamada rinoplastia, o cirugía estética de la nariz, que es una de las intervenciones más agradecidas entre las que realizo.

Hay dos formas principales de hacer la rinoplastia, siempre con el objetivo de que no quede cicatriz visible. La elección de una u otra depende de tu caso concreto.  Son las siguientes:

rinoplastia en sevilla

Mediante la rinoplastia se pueden corregir muchas alteraciones de la nariz, tanto en la parte superior como en la punta:

– Eliminar el caballete, si lo hay

– Estrechar la punta o los orificios nasales

– Subir una punta que mira hacia abajo

– O reducir el volumen total de la nariz.

Si tienes también alteraciones en el tabique nasal, de nacimiento o por un golpe o traumatismo, es posible que tengas una desviación lateral de la nariz y también que respires mal por una o ambas fosas nasales.

En este caso, la intervención que realizo, que repara este problema, además de corregir los problemas estéticos que tengas, se denomina rinoseptoplastia.

RESOLVEMOS TUS DUDAS SOBRE LA RINOPLASTIA EN SEVILLA

¿Está descontento/a con la forma o el tamaño de su nariz? ¿Cree que no es proporcionada al resto de su cara? ¿Tiene usted la clásica nariz aguileña, con un abultamiento (giba o caballete) en la parte superior que se ve sobre todo de perfil? ¿La punta de su nariz mira hacia abajo?

Quizá es lo contrario: ¿Tiene una nariz demasiado pequeña, o bien el dorso, visto de perfil, está como hundido, con falta de volumen?

O bien: ¿Es la punta de su nariz lo que le preocupa? ¿Es demasiado ancha, con aspecto de bolita? ¿O tiene una forma diferente, pero no le agrada? ¿O es la base, las aletas de la nariz, las que son demasiado anchas? ¿O considera que su punta nasal es muy larga, y se proyecta mucho hacia adelante? ¿O bien es cortar y roma, y le gustaría que avanzara más? Como ve, las posibilidades y los casos son infinitos, porque no hay dos narices iguales.

Si su caso es alguno de los anteriores, la rinoplastia, o cirugía estética de la nariz, puede conseguir modificar la forma de la misma para que su aspecto sea más agradable y proporcionado al resto de sus facciones.

También puede ser que la forma de su nariz se haya alterado después de un traumatismo con fractura de la misma, de modo que puede estar desviada, lateralizada, etc., aunque hay personas que la tienen así desde siempre sin un golpe conocido previo. En esos casos, es frecuente que haya, además, obstrucción al paso del aire por uno o ambos orificios nasales, debido a que el tabique situado entre ambas fosas nasales puede estar doblado o curvado. En ese caso, estará indicada para corregir tanto el problema estético como el funcional una intervención algo más compleja denominada rinoseptoplastia, en la que se trata tanto la forma exterior de la nariz como las alteraciones del tabique nasal.

Como siempre que pensamos en una intervención de cirugía estética, un requisito básico y fundamental es encontrarse bien de salud. Esto quiere decir que, si padece algún trastorno, éste debe estar bien controlado y tratado por su médico correspondiente. Esto aplica también a la estabilidad mental y emocional.

Otro punto importante, especialmente para esta intervención en concreto, es que el/la paciente sea realista en cuanto al resultado que busca. Son muchas las personas que acuden a la consulta del/de la cirujano/a plástico/a con una fotografía en la mano, o bien de alguien famoso, o de algún amigo o familiar, y piden que le construyan una nariz como la de esa persona. Hay que tener en cuenta que muchos factores, como la estructura de la cara en general, la anatomía de los huesos y cartílagos nasales, el grosor y la elasticidad de la piel, etc., pueden no ser iguales que los de la persona que se muestra como modelo, por lo que es prácticamente imposible “calcar” una nariz. Todo intento de hacer exactamente eso está abocado a la decepción.

El/la paciente realista es el/la que observa detalles que no le gustan en su nariz y desea corregirlos, sabiendo que el resultado será una versión perfeccionada de su propia nariz, en armonía con su propio rostro. Aún así, hay alteraciones más fáciles de corregir que otras, y deberá prestar atención a las explicaciones que la cirujana le dará en consulta sobre lo que se puede hacer y lo que no.

La edad mínima para efectuar este tipo de cirugías es importante. Para realizar estas intervenciones, conviene esperar a que el/la paciente haya alcanzado una edad en la que el desarrollo de los huesos faciales, incluyendo los de la nariz, sea completo, ya que de lo contrario el crecimiento posterior del esqueleto nasal podría producir desviaciones o alteraciones difíciles de prever y evitar. Esta edad es a partir de los 14 o 15 años en las niñas, y algo más tarde en los niños. Por otra parte, está la cuestión de la madurez emocional, ya que debe ser la propia persona la que tome la decisión de operarse libre y meditadamente, sin indebidas influencias ni familiares ni las sociales tan típicas de la adolescencia.

La rinoplastia es una intervención quirúrgica de alto nivel y precisión, que requiere para su realización los medios y el quirófano que sólo puede ofrecer una clínica amplia y moderna.

En Centro Médico Prada, CMP, de Sevilla, llevamos a cabo nuestras intervenciones en dos clínicas consideradas dentro de los mejores centros sanitarios privados de Sevilla: el Hospital Infanta Luisa, en Triana, y Viamed Santa Ángela de la Cruz, en Bellavista.

La duración de esta operación es muy variable, dependiendo de las alteraciones que presente cada nariz individual y de la técnica que se indique en cada caso. Como norma general, puede estar entre las dos y las tres horas. Se realiza bajo anestesia general, por lo que es preciso, durante el postoperatorio inmediato, permanecer ingresado/a en la clínica, normalmente hasta el día siguiente.

Para más detalles sobre cómo se desarrolla el período desde su entrada en la clínica hasta su alta a domicilio, puede visitar nuestra página “Cirugía > Pasos de una intervención quirúrgica > La cirugía y la anestesia” del menú desplegable superior.

Como comentábamos en la página anterior, la duración habitual de la rinoplastia es de 2 a 3 horas, aunque en ocasiones, si el caso es complejo, puede ser más larga.

En la rinoplastia cerrada, se hacen las incisiones por dentro de los orificios de la nariz, de forma paralela al borde, y desde ahí se despega por dentro la piel del hueso y cartílago que hay bajo ella. La parte superior de la nariz, compuesta por los huesos propios nasales, se modifica mediante limado y unas incisiones laterales llamadas osteotomías, realizadas bajo la piel, y la parte inferior, cartilaginosa, se trabaja mediante eliminación de ciertas porciones de la misma y moldeado de otras, hasta conseguir la forma deseada. Si es necesario, es posible abordar el tabique nasal, despegando la piel que lo cubre, denominada mucosa, y moldeándolo también u obteniendo injertos del mismo.

Una vez terminado el trabajo, las incisiones se suturan mediante puntos sueltos reabsorbibles, que se caen solos y no hay que quitar. Se coloca en su lugar un taponamiento de ambas fosas nasales, que se mantiene durante 1-2 días, y sobre la nariz por fuera se da forma y fija una férula de escayola o de metal moldeable, sujeta por esparadrapo a la cara y cuyo fin es proteger los huesos propios nasales, que se han desplazado a su nueva posición y deben consolidarse, como si de una fractura se tratara. Esta férula ha de mantenerse en su lugar un mínimo de 10 días, que es el tiempo que tardan los huesos propios en “soldarse” y quedarse fijos en su lugar.

Si la rinoplastia es abierta, se empieza haciendo la mismas incisiones por dentro de los orificios nasales que en la cerrada, pero se unen en el centro mediante una pequeña incisión en la columela, o columna central entre ambos. Esta incisión se hace en forma de escalón o de V, para que la cicatriz después quede disimulada y no se vea como una raya. Acto seguido se levanta la piel de la punta de la nariz, de forma que quedan expuestos los cartílagos que forman el esqueleto de la misma, y pueden moldearse de forma mucho más precisa bajo visión directa. Por eso se elige esta técnica en casos de puntas nasales complejas y difíciles. La sutura de las incisiones en los orificios es igual que en la rinoplastia cerrada, y la de la columela se lleva a cabo mediante puntos muy finos no reabsorbibles, que se quitarán muy pronto para que no dejen marcas.

En algunas ocasiones es preciso utilizar injertos, es decir, fijar en distintos puntos del esqueleto nasal pequeñas piezas tomadas de tejidos del propio paciente, como cartílago o hueso, o bien piezas de materiales sintéticos especiales, como Medpor®.

El primer día tras la intervención, notará hinchazón morados en las mejillas y en los párpados, por cercanía a la zona intervenida. Es posible que tenga molestias en la nariz, pero serán muy moderadas y se calmarán fácilmente con los analgésicos que le administrarán en la clínica. Lo que sí será un poco más incómodo es el hecho de tener taponados los dos orificios de la nariz, por lo que tendrá que respirar por la boca, y es posible que tenga algún dolor de cabeza por sinusitis transitoria, ya que los tapones bloquean el vaciamiento de secreciones de los senos paranasales. Afortunadamente, el taponamiento nasal podrá quitarse muy pronto, ya al día siguiente de la cirugía, y podrá respirar mejor y o tendrá más cefalea. En cambio, la férula que llevará por encima habrá de mantenerse en su lugar durante 10 días para proteger los huesos nasales y evitar que se desplacen.

Durante esas primeras 24 horas, estará mejor incorporado/a con la cabeza elevada, sobre todo en la cama, ya que la cara se le congestionará menos. Es útil aplicar en la parte superior del rostro y los ojos, por encima del puente de la nariz, bolsas con hielo o un viejo truco, guisantes congelados, cuyo frío reduce la subida de la inflamación y aporta comodidad. Aún así, la inflamación y los moratones en los párpados irán aumentando durante los 2 o 3 primeros días, para después comenzar a remitir. Tendrá que tranquilizar a las personas que le/a rodean, ya que su aspecto desde fuera será peor que cómo se sentirá usted por dentro.

Cuando le retiren los tapones, es posible que manche un poco por los orificios de la nariz. No se preocupe, es normal y cede pronto. Conviene que evite sonarse fuerte la nariz durante la primera semana, ya que algunas costras podrían desprenderse y hacerle manchar de nuevo.

A lo largo de los siguientes días, la hinchazón y los morados irán desapareciendo poco a poco. De hecho, es normal que la férula que lleva puesta se afloje y “baile” un poco, pero debe procurar no tocarla ni moverla. Si precisa algún reajuste, se hará en consulta. Si la rinoplastia ha sido abierta y tiene unos pequeños puntos en la columela nasal, se le retirarán también en consulta a la semana de la intervención.

A los 10 días se retirará la férula, porque en ese momento los huesos estarán ya suficientemente consolidados en su nueva posición. De todas formas, no se confíe, porque la unión ósea sera aún frágil, por lo que deberá evitar golpes e impactos en la zona que podrían soltarla y desplazar los huesos de su posición, afectando al resultado final de la cirugía. En este momento podrá ver por primera vez el nuevo aspecto de su nariz, y le llamará la atención, sobre todo, que la parte superior, entre los ojos, estará muy ancha. Tranquilidad, que no se quedará así. Esto es efecto de la inflamación presente todavía, que irá desapareciendo poco a poco, aunque en este momento el aspecto de la nariz en general será lo suficientemente normal como para no llamar la atención de las personas que le/a vean. Eso quiere decir que estará ya en condiciones de volver a su trabajo o actividad habitual siempre que no implique grandes esfuerzos o el riesgo de golpes en la cara.

Tendrá que esperar varias semanas, o incluso de 1 a 2 meses, antes de volver a realizar deportes o actividades intensas como correr, nadar, juegos de balón o pelota, etc. Tampoco conviene que tome el sol en la nariz sin protección durante ese tiempo. Si usa gafas, apóyeselas con cuidado y suavemente en la nariz. La Dra. Prada hará el seguimiento de su recuperación postoperatoria mediante visitas sucesivas en consulta.

Hasta pasados de 6 meses a 1 año no se puede considerar que el resultado de una rinoplastia es definitivo, ya que hay un pequeño grado de inflamación que va desapareciendo poco a poco. Por lo tanto, es normal que durante ese tiempo note la nariz al tacto más dura de lo normal, e incluso acorchamiento o falta de sensibilidad en la punta, sobre todo si la rinoplastia ha sido abierta. Todo ello se irá normalizando poco a poco.

A pesar de la hinchazón y de los moratones iniciales que mostrará su rostro durante los primeros días, se irá animando cuando vea que todo esto va desapareciendo poco a poco después. A los 10-15 días, una vez retirada la férula, y a pesar de que aún habrá inflamación por desaparecer, su cara tendrá ya un aspecto prácticamente normal, y nadie notará que se ha sometido a una intervención.

No obstante, habrá de esperar varios meses hasta considerar que el resultado es definitivo. En la mayoría de los casos, hasta pasado un año no se puede tener la completa seguridad de que la inflamación y los cambios han terminado.

Si sus expectativas respecto a la intervención son realistas, es decir, es consciente de que obtendrá mejoras dentro de las características de su nariz natural y en armonía con su propio rostro, la intervención le proporcionará mucha satisfacción, ya que la nariz juega un importante papel dentro de la imagen y de la estética de la cara.

Rinooplastia, antes y después:

  • Caso nº 1:

 

Rinoplastia, antes y después

 

  • Caso nº 2:

La rinoseptoplastia es la variante de la rinoplastia que consigue, a la par que mejoras estéticas, la corrección de la desviación del tabique nasal. También corrige los problemas congénitos, los traumatismos y problemas respiratorios.

A diferencia de la rinoplastia cerrada, en la rinoplastia abierta se practica una pequeña incisión en la parte inferior de la nariz.

Se trata de incisión muy pequeña y, como tal, deja una cicatriz casi imperceptible.

Aunque siempre que sea posible se intenta que la rinoplastia sea cerrada para no dejar ningún tipo de cicatriz, no siempre es factible si se precisa acceder a lugares que, sin el corte, no se podría.

Estos dos tipos de cirugía de la nariz tienen sólo una diferencia: la rinoplastia abierta implica un pequeño corte en la columela (porción de piel que separa las fosas nasales), en tanto que la rinoplastia cerrada no. Esta incisión le permite al cirujano separar con más facilidad la piel del hueso y del cartílago, pero también deja una cicatriz muy pequeña y casi imperceptible.

La rinoplastia cerrada no deja ningún tipo de cicatriz visible, ya que las incisiones se realizan dentro de la nariz. Algunos pacientes con fosas nasales estrechas o la punta de la nariz deformada necesitan la rinoplastia abierta, pero la mayoría de las rinoplastias son cerradas.

Como la única diferencia entre los dos tipos de cirugía de nariz se reduce a un pequeño corte, la planificación de la intervención es la misma en ambos casos y ambas requieren anestesia general.

El corte extra que conlleva la cirugía de rinoplastia abierta no altera de manera significativa el proceso de recuperación durante el postoperatorio, ya que la piel se cura más rápido que el hueso y cartílago que están por debajo.

Su cirujana le ayudará a decidir cuál es el mejor procedimiento para usted, considerando aspectos como el grado de acceso que tendrá sin realizar el corte, y de si lograr dicho acceso es lo suficientemente importante como para justificar la pequeña cicatriz que dejará.

Como en todas las intervenciones de cirugía estética, es recomendable que no fume en las tres semanas antes (para el organismo se vaya limpiando de nicotina) y después de la rinoplastia. Uno de los efectos de la nicotina es que provoca constricción de los vasos sanguíneos, y esto dificulta el riego de la piel mientras surgen vasos nuevos en la zona afectada por la intervención.

Además, en el caso de la rinoplastia, esta recomendación se convierte en prohibición en las semanas siguientes. Máxime si la rinoplastia es abierta, en la que los tejidos quedan más afectados. La nicotina del humo del tabaco puede provocar una constricción total de los vasos de la nariz y causar necrosis. El tabaco influye especialmente en la cicatrización y en la recuperación postquirúrgica

Para la mayoría de los pacientes, la rinoplastia cerrada es el procedimiento más indicado, ya que proporciona todos los beneficios de esta cirugía y sin cicatrices externas.

En esta operación, las incisiones se realizan dentro de las fosas nasales, donde permanecerán completamente ocultas. Si bien la rinoplastia cerrada no le da al cirujano tanta libertad de movimiento, igualmente brinda muchas posibilidades de mejorar la forma de la nariz.

Para obtener una mejor forma o soporte en la nariz, a veces se quita hueso y cartílago, en tanto que en otras ocasiones se agrega hueso y cartílago que se extraen de otras partes del cuerpo del paciente. En otros casos, el cirujano puede considerar apropiado el uso de implantes artificiales para lograr la apariencia que el/la paciente desea.

La rinoplastia abierta permite al cirujano un acceso menos restringido al cartílago y al hueso nasal, pero es más probable que deje cicatrices. La incisión a través de la columela le da al cirujano la posibilidad de levantar la piel de la punta de la nariz y moldear el cartílago de manera muy precisa.

Una vez cicatrizada, la incisión deja una cicatriz muy pequeña y casi imperceptible en la parte inferior de la nariz. A pesar de esta desventaja, muchos cirujanos creen que la reparación abierta de la nariz es el procedimiento más indicado para la mayoría de los casos.

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