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¿Por qué las personas no engordan igual comiendo lo mismo?

¿Por qué las personas no engordan igual comiendo lo mismo?

Es sorprendente el hecho de que una dieta rica en calorías causa obesidad y enfermedades como la diabetes en algunas personas, y en cambio otras, con esa misma alimentación, se mantienen delgadas.

En un artículo de la revista Proceedings of the National Academy (PNAS) sobre un experimento en ratones llevado a cabo por Tamas Horvath y su equipo, se indica que la causa de esto radica en unos núcleos cerebrales situados en el hipotálamo que se ocupan de regular la alimentación.

Estos centros emiten una señal de saciedad, que en las personas con tendencia a la obesidad es más lenta o está inhibida. Esto puede ser por causas genéticas, o también ambientales no bien dilucidadas.

De ahí que las personas obesas tengan mucha más dificultad para ejercer la fuerza de voluntad necesaria para comer menos o hacer dieta, y así perder peso.

No obstante, en años recientes se han descubierto factores aún más importantes relacionados con la diferente respuesta de unos organismos y otros a la ingesta de alimentos.

Así, se ha comprobado que, ante una misma ingesta de comidas ricas en carbohidratos rápidos (azúcar, dulces, patatas, arroz y pasta no integrales), es decir, con un alto Índice Glucémico, en unas personas se produce una liberación de insulina por parte del páncreas proporcionada a lo ingerido, que devuelve a la normalidad los niveles de azúcar en sangre al cabo de breve tiempo (personas delgadas).

En otras, en cambio (personas obesas), se produce una liberación masiva de insulina que hace que, al poco tiempo, los niveles de azúcar en la sangre bajen a niveles mínimos, lo que provoca una gran sensación de hambre, irritabilidad y compulsión por comer nuevamente, y sobre todo alimentos ricos en estos mismos carbohidratos rápidos, con el fin de devolver la glucemia a sus niveles normales. 

Lo que pasa es que estos alimentos lo que provocan es una nueva subida de azúcar en sangre y una nueva liberación exagerada de insulina, y de esta forma se entra en un ciclo de subidas y bajadas tipo yo-yo que no se termina.

Entretanto, pasan a las células grandes cantidades de glucosa en exceso que el organismo convierte en grasas de reserva.

Éste es otro fenómeno que yace detrás de la compulsión por la comida, y que conduce, a la larga, en las personas que lo padecen, al llamado síndrome X:  obesidad, diabetes tipo II, hipertensión arterial y aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, tanto coronaria como cerebrovascular.

¿La solución para estas personas?  Una dieta compuesta de alimentos de Índice Glucémico bajo, evitando los mencionados anteriormente.  Esto es mucho más importante, y más eficaz, que la restricción de calorías.

Otro hábito que hay que cultivar es comer lentamente, para dar tiempo a que se produzca la señal de saciedad por parte del cerebro.

Dra. Prada.

Fuente: Europa Press 03.08.10

 

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