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«Operación bikini»: en el punto de mira

«Operación bikini»: en el punto de mira

Con el buen tiempo llega la operación bikini para luchar con los kilos de más almacenados durante el invierno. Y como medida principal, las dietas milagro, que prometen efectos inmediatos contra la grasa. Sin embargo, su efecto sobre la salud parece más perjudicial que beneficioso.

"La inmensa mayoría de las dietas milagro o son demasiado bajas en calorías, o no tienen hidratos de carbono, o están disociados. Por cualquiera de estas razones, el problema es que disminuye el tono muscular. Al haber pocas calorías para satisfacer la necesidad de 100-150 gramos de glucosa al día, la energía se obtiene del músculo". Así se rompe la proteína muscular y el hígado produce la glucosa necesaria. "Se pierde musculatura, peso y metabolismo basal. El gasto energético disminuye, con lo cual el efecto rebote está garantizado. Se recupera más de lo que se ha perdido y en forma de grasa", explica Clotilde Vázquez, jefa de la Sección de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

¿Cómo se reconocen estas dietas? Suelen prometer una pérdida rápida de peso de más de cinco kilogramos al mes -"dos kilos al mes es lo ideal; si la pérdida es mayor, se está perdiendo músculo", dice Vázquez-, aseguran conseguir resultados sin esfuerzo, y anuncian que no conllevan riesgos para la salud. Sin embargo, pueden provocar déficits de proteínas, vitaminas y minerales, y efectos psicológicos negativos, ya que alteran el sistema nervioso central produciendo una falta de serotonina que se traduce en insomnio, irritabilidad… Además, favorecen el efecto yo-yo.

Este tipo de regímenes, por tanto, favorecen una pérdida y una recuperación del peso igual de rápida, con la diferencia de que se gana más tejido graso, que cuesta más eliminar y se consigue un metabolismo alterado.

El problema de base es que la obesidad, el exceso de peso y la extrema delgadez comienzan a ser la constante en la población. El 44 por ciento de las mujeres con un IMC de 20 hacen dietas. Además, entre el 15 y el 20 por ciento de la población infantil padece obesidad y sobrepeso, al igual que la mitad de los adultos, de los que el 15 por ciento es obeso. "Hay una presión social brutal por la extrema delgadez. Por eso hay que tratar de combatir esos productos que se venden en herboristerías y farmacias… Hay muchos jóvenes que no tienen capacidad para resistirse a esa presión", dice Vázquez".Los farmaceúticos alertan sobre el uso de los productos milagro, "son una estafa al consumidor. En ocasiones pueden tener más relevancia al interaccionar con otros fármacos o provocar que el paciente abandone los tratamientos que realmente son eficaces", explica Aquilino García Perea, vocal nacional de Alimentación del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Luis Beato, presidente de la Asociación Española para el estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), explica que hay una menor demanda de atención por TCA: "nos tememos que la sociedad se ha hecho muy tolerante con la sintomatología de la anorexia y la bulimia. Se convive con estar continuamente a dieta".La obsesión por un cuerpo delgado afecta a los individuos en función de su personalidad. En unos puede aumentar la prevalencia de los TCA y en otros eleva la tasa de obesidad. "Se produce una obsesión y un descontrol por la ingesta, que llevan al aumento de peso".

"Hay una tendencia orientada a la búsqueda de la belleza", dice Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica. "Esa esclavitud provoca que las personas dediquen mucho tiempo a la realización de objetivos autoimpuestos que llevan a una situación de frustración cuando no consiguen satisfacer las expectativas. Sin embargo, esta obsesión no es suficiente para homologar el concepto como enfermedad". Según Bobes, los cánones de belleza social pueden modificar el comportamiento pero no producen enfermedades. Por esto es recomendable que el médico de primaria aconseje al paciente. "Cualquier tipo de pauta del comportamiento alimentario debe estar supervisada por especialistas. Los cambios deben realizarse previo conocimiento del estado metabólico, hormonal, nutricional etc. de la persona", explica Bobes.

Según Ana Pastor, vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, "en primaria los pacientes hacen con frecuencia consultas para saber cómo pueden adelgazar. Se les realiza una encuesta para conocer su alimentación, su forma de cocinar y el ejercicio que realizan de forma habitual". Así, se hacen recomendaciones de cambios en la conducta alimentaria para mejorar los hábitos de vida y conseguir una reducción de peso que se mantenga a medio y largo plazo. "No recomendamos las dietas milagro. No obstante, hay que tener en cuenta las circunstancias personales, ya que dietas no habituales para pacientes concretos, y siempre con control médico, pueden favorecer la pérdida de peso, conseguir mejorar la autoestima, la conducta alimentaria y el estilo de vida".

Estilo de vida

"La adquisición de hábitos alimentarios saludables previene la adquisición de TCA no especificados, como la ingesta compulsiva, la ortorexia, la vigorexia…", afirma Beato. Asimismo, hay que tener en cuenta que no todos los regímenes de adelgazamiento desembocan en un TCA, pero todos se inician con una dieta. Vázquez se muestra tajante: "Los milagros no existen. Desde el punto de vista saludable, las dietas milagro son iatrogenia. La obesidad es una enfermedad que causa muertes y enfermedades, y la grasa es un tejido inflamatorio con gran riesgo cardiovascular. La pena es que la población con sobrepeso ligero se pone a hacer dietas milagro y acaba siendo obesa".

En la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital General de Ciudad Real, a la que pertenece Beato, están realizando un planteamiento en el tratamiento de la obesidad basado en la educación de hábitos. "En el primer año el objetivo no es adelgazar, sino la incorporación de hábitos saludables, que ayuden a prevenir la ganancia de peso". Las dietas milagro favorecen el efecto rebote y alteraciones metabólicas que producen un acumulo mayor de grasa y un aumento de peso.

Fuente: Diario Médico 29.06.2009

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