Las dietas de restricción alimentaria tienen secuelas psicológicas - Centro Médico Prada

Las dietas de restricción alimentaria tienen secuelas psicológicas

Las dietas de restricción alimentaria tienen secuelas psicológicas

Durante una Jornada de Nutrición para Médicos de Atención Primaria en Madrid, un grupo de expertos del Instituto Danone expusieron una serie de datos sobre la nutrición ideal.

En conjunto, sus ideas iban en torno a que, aunque es posible determinar la composición nutricional exacta de una dieta ideal para cada persona, a efectos prácticos esto sería inaplicable, ya que equivaldría a alimentar a los seres humanos con pienso.

Pilar Cervera, profesora de Nutrición y Dietética de la Universidad de Barcelona, considera que los hábitos alimentarios adecuados no pueden ser impuestos, ya que comer es, en nuestra vida, mucho más que nutrirse. Basta que el patrón de alimentación de una persona siga unos principios básicos, como los siguientes:

  • Que la cantidad sea suficiente, pero no excesiva.
  • Que la proporción de nutrientes sea equilibrada, es decir, aproximadamente:
    • 55% de carbohidratos.
    • 30% de grasas.
    • 15% de proteínas.
  • Que sea variada, incluyendo alimentos de todos los grupos.
  • Que sea adecuada.
  • Que se adapte a los gustos, costumbres, creencias religiosas y entorno social de cada persona.

Por lo tanto, según el profesor de Nutrición Abel Mariné, en vez de imponer pautas de dietas restrictivas, el objetivo es concienciar a todos los estamentos sociales, desde las escuelas hasta la administración, pasando por la industria, los profesionales sanitarios, los medios de comunicación, etc., para que pongan en marcha y se ocupen de impartir una adecuada educación alimentaria para la población en general, mediante programas que promuevan no sólo comportamientos nutricionales saludables, sino también hábitos de vida en consonancia.

En concreto, los comportamientos saludables que debemos adoptar son:

  • Evitar los alimentos azucarados o ricos en hidratos de carbono de índice glucémico alto (los que hacen subir mucho de golpe el azúcar en la sangre, tras su ingesta).
  • Evitar los alimentos procesados y ultraprocesados, muy cargados de aditivos y de grasas trans, de demostrada acción aterogénica, favoreciendo en cambio los alimentos naturales y cocinados en casa.
  • Que las grasas de la dieta provengan preferiblemente de grasas monoinsaturadas, y también poliinsaturadas, frente a saturadas:  es decir, preferir los aceites vegetales, sobre todo el aceite de oliva virgen extra, y las grasas contenidas en los frutos secos y pescados.
  • Ingerir abundante fibra para un buen funcionamiento del intestino.  Está presente sobre todo en frutas y verduras, y también en los cereales integrales.
  • Disminuir el consumo de carnes rojas, favoreciendo en su lugar las blancas (pollo, pavo).
  • Beber abundante líquido a lo largo del día, preferiblemente agua.
  • Evitar el tabaco y el alcohol.
  • Hacer ejercicio físico moderado.

Dra. Prada.

Fuente: Europa Press 26.11.10

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