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La pirámide de alimentación se adapta a los nuevos tiempos

La pirámide de alimentación se adapta a los nuevos tiempos

Las costumbres y los hábitos de alimentación de las familias se están modificando de la mano de los nuevos patrones sociales, laborales y económicos, además de que los flujos migratorios y los viajes favorecen el intercambio de productos con otras culturas. De ahí que las recomendaciones médicas y nutricionales se enfrenten al reto de adaptarse a los nuevos tiempos.

La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) ha diseñado un nuevo modelo de Pirámide de la alimentación y el ejercicio físico, orientada especialmente a jóvenes, en el que además de integrar alimentos procedentes de dietas de otros países, destaca la ingesta de agua y la práctica regular de ejercicio como base de su estructura.

Elia Díez, jefa del Servicio de Programas e Intervenciones Preventivas de la ASPB ha explicado a Diario Médico que esta iniciativa se ha realizado en el marco del programa Canvis (cambios), que pretende impulsar entre los estudiantes de educación secundaria obligatoria (ESO) comportamientos alimentarios más sanos mediante la mejora de las actitudes, los conocimientos y las intenciones.

Asimismo, el proyecto quiere promover una valoración más positiva del propio cuerpo y la personalidad en el periodo de cambios que se producen durante la adolescencia.

En los resultados de la prueba piloto, realizada en más de 5.000 adolescentes de segundo de ESO de cincuenta escuelas de Barcelona, se ha podido comprobar que la implantación de un programa educativo por medio de las tutorías durante el segundo trimestre escolar ha incidido en las intenciones y actitudes de los menores en relación con su propia alimentación, mientras que la mejora del conocimiento sobre este tema no ha resultado estadísticamente significativa entre los participantes en el programa y el grupo control.

Díez ha detallado que la encuesta previa que se realizó a todos participantes del programa piloto ha revelado que ocho de cada diez adolescentes consumen una proporción insuficiente de verduras y cereales, mientras que un 32 por ciento de ellos ingieren lácteos en exceso.

El 95 por ciento de los encuestados comen más cantidad de carne roja de la recomendada y más del un 20 por ciento abusa del pescado, huevos y pollo. La proporción de menores que no consumen verduras cocidas y vegetales crudos en general es mayor entre los varones, mientras que el consumo de frutas es similar en ambos.

El análisis se ha realizado mediante un tratamiento multivariado de la situación basal y multilevel por sexos, considerando el efecto entre escuelas, con un ajuste por grupos en función del índice de masa corporal (IMC) adaptado a 12 años de edad.

La investigadora ha destacado que el programa Canvis es fruto de un esfuerzo de colaboración que se ha podido realizar gracias a una beca del Ministerio de Ministerio de Sanidad y Política Social. Los resultados después de la intervención han demostrado que los adolescentes aumentaron el consumo del grupo de cereales, así como de zumos de fruta.

El principal cambio de actitud entre los participantes se ha definido como la intención de escoger el alimento más saludable entre dos opciones, una conducta muy importante en una etapa en la que los menores toman un papel más activo en las decisiones sobre su propia alimentación en su vida cotidiana.

Cambios en las recomendaciones

El nuevo modelo de pirámide de alimentación que propone la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) otorga especial protagonismo a la práctica diaria de ejercicio. La sugerencia es hacer deporte, ya sean actividades dirigidas, caminar o subir escaleras durante al menos sesenta minutos cada día. Además, en la base se sitúa el agua, en la que se incluyen las infusiones sin azúcar. Esta pirámide incorpora alimentos como el pan árabe, las pitas o las tortitas y el plátano macho o el maíz en el apartado de hidratos de carbono, además del tradicional pan blanco, integral o tostado, que son típicos de la alimentación mediterránea. La nueva distribución incluye al menos 5 unidades de frutas o verduras al día y tres de lácteos. Asimismo, posiciona a las grasas vegetales, como el aceite de oliva y los frutos secos, en el peldaño de las frutas y verduras. Las bebidas de soja se sitúan cerca de los lácteos, ya que son también una fuente de proteínas y calcio. Las carnes blancas como el pollo y el conejo, aparecen al lado de las legumbres, entre las que destacan los garbanzos, las lentejas y las judías. El consumo de pescados y mariscos se recomienda entre tres y cuatro veces a la semana, igual que la carne roja. Los embutidos, los tentempiés, los dulces y la pastelería se deben limitar a ocasiones especiales.

Fuente: Diario Médico 04.11.2009

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