La grasa para fines estéticos debe ser del propio paciente - Centro Médico Prada

La grasa para fines estéticos debe ser del propio paciente

La grasa para fines estéticos debe ser del propio paciente

En los últimos años han aparecido artículos en la prensa sobre el trasplante de la grasa humana con fines estéticos, denominada lipotransferencia o "lipofilling",  una técnica quirúrgica que se está realizando cada vez más y con usos muy interesantes.

En la población general, algunos de estos artículos han creado ideas erróneas, como que puede plantearse extraer grasa de una persona e inyectársela a otra, lo cual es totalmente falso. La grasa es un tejido vivo compuesto de células, y por lo tanto tiene las características inmunológicas propias de la persona de la que procede. Esto significa que, si se inyecta a otra persona con genética diferente, y no se administran los fármacos inmunosupresores que se requieren en los trasplantes de órganos, el cuerpo de la persona receptora la rechazará. Una excepción son, posiblemente, los gemelos idénticos.

Es cierto que en los trasplantes de órganos se hace precisamente esto, pero siempre es tras un estudio de compatibilidad genética entre donante y receptor, y asumiendo que éste después va a seguir un tratamiento inmunosupresor de por vida para evitar el rechazo. Obviamente, esto merece la pena cuando lo que está en juego es la supervivencia de la persona receptora, que sin ese órgano no puede vivir, o lo hace en muy malas condiciones de salud. No es planteable siquiera cuando los motivos son estéticos.

Por lo tanto, y dado que incluso la persona más delgada tiene siempre algo de grasa bajo la piel de todo el cuerpo, la lipotransferencia o "lipofilling" se hace con grasa autóloga, es decir, de la misma persona, obtenida de una parte del organismo por liposucción para infiltrarla en otra.

Las aplicaciones más conocidas de esta técnica son tanto estéticas como reparadoras: el rejuvenecimiento facial, el aumento de volumen en alguna zona del rostro (por ejemplo, pómulos y mentón) o del cuerpo (mamas, glúteos, etc.), la reparación de cicatrices deprimidas, la corrección de la lipoatrofia o hundimiento producidos por enfermedad congénita o por el tratamiento con retrovirales (por ejemplo, en pacientes VIH+) y la reparación de úlceras crónicas o de la piel atrófica a consecuencia de la radioterapia, entre otras.

Fuente: Salud Estética 12.01.10

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