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La estética se aleja del efecto Kidman

La estética se aleja del efecto Kidman

Lo que realmente buscan los/as pacientes cuando acuden a un centro de Medicina estética para hacerse un tratamiento antienvejecimiento es obtener un aspecto natural, armonioso y equilibrado para su rostro. Lo que se conoce como "efecto Kidman", a raíz de la evolución del aspecto de esta actriz, que a base de tratamientos excesivos ha perdido toda la expresividad, es algo de lo que la gente huye actualmente.

La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) aconseja, para evitar estos resultados excesivos y lograr la naturalidad, estudiar cada caso de forma individualizada, ya que cada persona es única, y por lo tanto requiere una combinación específica para ella de técnicas o tratamientos y productos. Por suerte, el abanico de posibilidades que tiene hoy día a su alcance el médico estético permite elegir entre una gran variedad de productos y formas de trabajar, lo que redunda en una mayor satisfacción de sus pacientes.

Entre los productos más utilizados para el rejuvenecimiento facial están la toxina botulínica tipo A o "bótox" (que actúa paralizando los movimientos musculares) y el ácido hialurónico (material de relleno). En cuanto a la primera, hace años había sólo una marca comercial disponible, pero en la actualidad existen tres, siendo Bocouture®, de los laboratorios Merz Aesthetics®, la más recientemente aprobada; esto significa que una sana competencia entre las marcas mantiene la calidad de producción al máximo y los costes relativamente bajos. Lo mismo ocurre con el ácido hialurónico, del que hay unas 150 marcas comerciales disponibles en el mercado.

Conocimiento de la anatomía y de los rasgos faciales.

No sólo es importante disponer de una variedad de productos. Para obtener resultados óptimos y naturales es fundamental conocer bien la anatomía, y la dinámica del proceso del envejecimiento en las estructuras faciales. Por ejemplo, en el caso del "bótox", el/la profesional que lo aplica debe conocer muy bien los juegos de fuerzas entre los distintos grupos musculares para poder conseguir un efecto natural en cada rostro concreto, ya que existen grandes variaciones individuales. 

En muchos casos, el efecto ideal se consigue combinando el paralizante muscular, que ejerce su efecto sobre ciertos grupos musculares, con el relleno que viene a compensar los posibles desequilibrios que la acción del primero puede generar. Por lo tanto no se trata una única arruga o un grupo de ellas, sino que la acción se ejerce sobre el rostro en su conjunto. De esta forma se consigue el objetivo ideal: que cuando la persona se presente ante los demás de su entorno, éstos la noten más descansada, más relajada, con "mejor cara", pero no sepan detectar que se ha hecho algo en concreto.

Los/as profesionales de la medicina estética se preocupan cada vez más de emplear productos de buena caldiad y con garantía. A esto se une el interés creciente de las compañías farmacéuticas por la estética, que se demuestra por la aparición de productos cada vez más probados científicamente y regulados. Se insiste mucho en que los/as pacientes acudan a profesionales cualificados/as. Todo esto redunda en la mayor seguridad y éxisto de los tratamientos.

Es para ambos sexos.

Se nota en las mujeres de las nuevas generaciones una mayor concienciación sobre la influencia de los hábitos de la vida diaria en la salud y en la estética. Así, estas mujeres cuidan más su piel con protección solar, llevan una dieta más equilibrada, practican más ejercicio físico, fuman menos y eligen con cuidado sus productos de belleza. Todo ello significa que los tratamientos de Medicina estética pueen empezarse más tarde y son más suaves y discretos, al no tener que intentar corregir pieles muy deterioradas como antaño.

En cuanto a los hombres, se aprecia en los últimos años un aumento progresivo de su número como pacientes de estética. Suelen comenzar sobre los 30-35 años, aunque los hay más jóvenes. Pero la edad a la que más se tratan es entre los 45 y los 50 años. Suelen decantarse sobre todo por:

  • Los tratamientos faciales, especialmente el "bótox" y el ácido hialurónico (32%).
  • La corrección de la obesidad y de los acúmulos de grasa localizada (26%).
  • La depilación láser y la fotodepilación (21%).

Fuente: Estarbien.com 25.02.11

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