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Botox para el tratamiento del codo de tenista

Botox para el tratamiento del codo de tenista

Para las patas de gallo y otras arrugas de expresión, en la hiperhidrosis (sudoración excesiva), para los que tienen parálisis facial por un tumor o una cirugía, en los que sufren distonías, que son movimientos no controlados de los músculos (por ejemplo, los tics de los párpados)… El bótox (toxina botulínica) se está convirtiendo en un remedio "universal". Ahora una nueva indicación podría sumarse a su larga lista: el codo de tenista.

La epicondilitis, más conocida como "codo de tenista", es una lesión de los músculos y tendones de la cara lateral externa del codo. Suele producirse por la sobreutilización o por esfuerzos repetitivos con el mismo, de ahí que sea frecuente en tenistas, golfistas o nadadores. Entre el 1% y el 3% de la población está afectada. Los síntomas se caracterizan por el dolor al sujetar o agarrar objetos, la falta de fuerza en el antebrazo, y las molestias a la presión en el codo.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Teherán (Irán), dirigidos por Ramin Espandar, publica una nueva investigación que constata que el bótox, inyectado en la zona adecuada, es un tratamiento eficaz para el dolor de las personas que sufren epicondilitis lateral crónica y que no "responden" a los tratamientos convencionales.

Este trabajo no es el primero que muestra las ventajas de la toxina botulínica en el "codo de tenista". Los dos anteriores fueron publicados en 2005 y los dos se realizaron con un grupo control. En ambos se constató la eficacia del bótox.

En la nueva investigación, publicada en el último número de la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ), han participado 48 afectados de "codo de tenista" con una media de edad de entre 18 y 70 años, que llevaban con síntomas más de seis meses y que habían recibido tratamientos previos (fisioterapia o inyecciones de corticoides o ambas terapias) sin lograr mejoría. Los participantes fueron divididos en dos grupos. Así, mientras que uno recibió una única inyección de toxina botulínica (de 60 unidades), al otro se le administró un placebo (suero salino).

"El lugar de la inyección fue a la distancia de un tercio del antebrazo desde la punta del epicóndilo lateral, en el curso del nervio interóseo posterior", comentan los autores. Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes a las cuatro, ocho y 16 semanas de la inyección.

Los datos revelan que el dolor de los que recibieron el bótox se alivió de forma significativa en comparación con el que sufrían los participantes del grupo control. No obstante, en el estudio se recuerda "que todos los que recibieron la toxina, menos uno de los pacientes, experimentaron problemas en la extensión de la tercera y cuarta falange a las cuatro semanas de recibir la inyección. No obstante, el problema se solventó a las 16 semanas. Además, no se encontró ningún afecto adverso grave".

Por este motivo "recomendamos este tratamiento en personas con epicondilitis lateral crónica. La inmovilización temporal de los dedos impide que la terapia pueda prescribirse a las personas con trabajos que requieren de su movilidad", agregan los investigadores.

En un editorial que acompaña al trabajo, Rachaelle Buchbinder, de la Universidad Monash (Australia) reconoce que "el alto coste social y personal que ocasiona el "codo de tenista" hace que sea urgente la identificación de terapias efectivas contra el problema. No obstante, y pese a que el bótox reduce el dolor, no debe ser una terapia de elección para todos los pacientes en parte por la pérdida de movilidad apuntada en el ensayo".

Fuente: El Mundo 26.04.2010

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