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Tratamiento de las arrugas de expresión

Inyecciones de NEUROMODULADORES

Existen hoy día fármacos, denominados neuromoduladores, que se pueden emplear en Medicina Estética para atenuar y mejorar las arrugas de expresión.

Algunos de ellos, bien conocidos, eran en su origen productos tóxicos, derivados de ciertas bacterias, y capaces de provocar en el organismo humano efectos muy serios, al producir la parálisis de importantes grupos musculares.

En cambio hoy día, tras numerosos estudios científicos, se ha conseguido elaborar productos farmacológicos basados en estas sustancias, pero sintetizaos en laboratorio (es decir, aislados del germen productor) y administrados a dosis muy controladas en distintos grupos musculares, tiene utilidades médicas muy importantes, y entre ellas está la estética.

Cuando se inyectan estos fármacos neuromoduladores en ciertos músculos faciales, responsables, por su contracción repetida, de la aparición de las llamadas arrugas de expresión, los paraliza de forma prolongada durante varios meses, de forma que, al gesticular, los músculos tratados no se contraen, y no se forman las arrugas. Los ejemplos más típicos se dan en las arrugas del entrecejo, producidas por los músculos corrugadores, en las horizontales de la frente, debidas al músculo frontal, y en las «patas de gallo», ocasionadas por la parte lateral del músculo orbicular de los párpados. Éstas son las indicaciones principales del uso de los citados neuromoduladores en la cara con fines estéticos.

La contracción repetida de los músculos de la expresión va marcando líneas sobre la piel de forma cada vez más permanente, de modo que a la larga se ven arrugas aún sin contracción. El efecto beneficioso de los fármacos neuromoduladores sobre estas arrugas es doble:

  • Por un lado, al no contraerse el músculo, no se forma la arruga. Esto es inmediato.
  • Por otro, la actuación del neuromodulador durante un tiempo largo permite que la piel «descanse» de la contracción repetida, y que así pueda repararse, con lo que las marcas que han aparecido ya sobre la piel se atenúan, quedando ésta cada vez más lisa si se utiliza el fármaco de forma periódica.

En el rostro, las indicaciones de uso neuromoduladores son, como norma general, las arrugas de expresión situadas en la mitad superior del mismo. No debe utilizarse en torno de la boca, ya que la parálisis de los músculos peribucales puede interferir con la actividad de comer y hablar, y hacer que las comisuras de la boca se caigan. En estas localizaciones el tratamiento de elección es la infiltración de un material de relleno como el ácido hialurónico.

Sí se puede utilizar en las laderas de la nariz, en las personas que arrugan ésta con frecuencia y tienen pliegues en ella (las llamadas «bunny lines», o arrugas de conejito), y en muy pequeña dosis en el centro del labio superior, justo por debajo de la columela de la nariz, en las personas que presentan un efecto de bajada de la punta nasal cuando sonríen, debido a unos pequeños músculos que hay en esa zona.

Recapitulando, las principales arrugas de expresión facial que pueden tratarse con éxito mediante neuromoduladores son:

  • Las del entrecejo.
  • Las horizontales de la frente.
  • Las «patas de gallo».
  • Las «bunny lines» o arrugas de las laderas de la nariz.
  • La desviación de la punta de la nariz hacia abajo durante la sonrisa.
  • También actúa levantando la cola de las cejas, aplicado en un punto específico.

Tras la aplicación, el fármaco neuromodulador comienza a actuar a los 2 o 3 días, que es lo que tarda en fijarse al tejido, y el efecto es completo a la semana. La duración de dicho efecto es variable de una persona a otra, pero ronda los 4 a 6 meses. En realidad, el producto actúa bloqueando la unión de la terminación nerviosa con la fibra muscular de forma permanente. Lo que ocurre es que con el tiempo la fibra nerviosa genera conexiones nuevas con el músculo, y por eso el movimiento se recupera. Para conseguir mantener el efecto deseado, es necesaria una aplicación periódica de neuromodulador cada varios meses.

Una preocupación muy común en los/as pacientes que están pensando someterse a tratamiento con neuromoduladores para las arrugas de expresión es el miedo a que la cara se les vuelva inexpresiva o paralizada, o bien a que haya consecuencias negativas para su salud. Para su tranquilidad, ha de saber que, siempre que la aplicación la realice un profesional con la formación, cualificación y experiencia necesarias, y que se utilice el producto legalmente autorizado, inyectado en los puntos correctos y en las dosis adecuadas, el tratamiento es absolutamente seguro y da unos resultados a la vez espectaculares y naturales.

En el Centro Médico Prada, CMP, de Sevilla, somos especialistas en la aplicación de inyecciones de neuromoduladores con fines estéticos, y nuestro personal cuenta con la más alta cualificación para ello.

Sólo utilizamos marcas comerciales de neuromoduladores aprobadas en España por la Agencia Española del Medicamento para uso estético.

Asimismo, si lo desea puede consultar nuestra sección de Preguntas frecuentes sobre neuromoduladores, donde damos respuesta a la mayoría de las dudas que nuestros/as pacientes nos plantean en consulta. También puede visitar nuestra sección de Noticias sobre neuromoduladores, con referencias a las investigaciones más recientes sobre este tipo de fármacos y sus indicaciones.

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