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Ácido Hialurónico

Ácido Hialurónico

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico es una sustancia presente de forma natural en el espacio que existe entre las células del organismo, al igual que el colágeno, con la diferencia de que éste es una proteína, mientras que el primero es un mucopolisacárido, es decir, una gran molécula compuesta de azúcares. Tiene la propiedad de retener agua en su estructura como si fuera una esponja, y por esto es por lo que da volumen al tejido y mantiene la hidratación tanto de la piel como del tejido celular subcutáneo. También existe en lugares como los medios transparentes del ojo.

El ácido hialurónico que se utiliza con fines cosméticos es sintetizado en laboratorio, pero tiene la misma composición que el natural, por lo que los tejidos donde se inyecta lo toleran de forma óptima. Es reabsorbible porque las propias sustancias del organismo están sometidas a un ciclo continuo de producción y degradación, y éstas moléculas inyectadas entran a formar parte del mismo ciclo, con lo que son destruidas poco a poco con el tiempo.

De hecho, una parte del proceso de envejecimiento de la piel se da porque en el ciclo de producción y destrucción del ácido hialurónico natural del organismo, la actividad de producción se va enlenteciendo, y no así la de destrucción, por lo que los tejidos tienen cada vez menos ácido hialurónico natural y pierden su turgencia.

Una vez inyectado, el ácido hialurónico capta agua del medio interno, por lo que su efecto de aumento de volumen es inmediato. Según la zona y la densidad del producto, dicho efecto puede durar de 6 meses a 1 año. Si se quiere mantener el volumen a largo plazo, es preciso realizar nuevas sesiones de infiltración pasado ese tiempo, aunque en general la duración tras sucesivas aplicaciones aumenta, al crearse un cierto efecto residual que se queda.

La molécula de ácido hialurónico sintetizada en laboratorio puede tener distintos tamaños, y también distinta densidad de reticulación, siendo ésta la existencia de ramas entrecruzadas entre los distintos azúcares que componen la molécula, y que forman una malla tridimensional dentro de la misma. Según estos dos factores, peso molecular y entrecruzamiento, hay distintos tipos de ácido hialurónico inyectable, con un uso diferente cada uno de ellos:

  • Ácido hialurónico de baja densidad (AHBD). Es un producto de baja reticulación y poco viscoso, por lo que se aplica muy superficial debajo de la piel, y se utiliza principalmente para las arrugas menudas, como las verticales del labio superior (conocidas como “código de barras”) y para el aumento o perfilado de los labios. Al ser una sustancia poco densa y situarse justo bajo la dermis, que tiene abundante riego sanguíneo, su duración es menor, de en torno a los 6 meses.
  • Ácido hialurónico de media densidad (AHMD). Tiene una reticulación, y por tanto viscosidad, algo mayor, y se inyecta en un plano un poco más profundo, donde da más efecto de volumen. Se utiliza principalmente para tratar los surcos nasogenianos (entre las mejillas, y la nariz y la boca), y los “de marioneta”, es decir, los pliegues verticales que surgen de las comisuras de la boca hacia abajo. También se pueden rellenar con él las arrugas de la frente y del entrecejo, pero su efecto sólo será duradero si se combina con “bótox” que impida el movimiento de los músculos de expresión de esa zona, ya que, de lo contrario, la contracción de estos músculos “exprime” la piel y desplaza el material de relleno a las zonas vecinas a la arruga, persistiendo ésta.
  • Ácido hialurónico de alta densidad (AHAD). Es más denso y viscoso que los anteriores, y viene en viales de mayor tamaño para proporcionar aumento de volumen en un plano más profundo. Se emplea para el aumento de los pómulos o del mentón, por ejemplo, o para tratar depresiones o hundimientos de la piel en otras partes del cuerpo. Su duración es mayor, pudiendo rondar 1 año. También se ha utilizado para el aumento de pecho o de glúteos sin cirugía, aunque recientemente la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) ha desaconsejado su uso en las mamas por la posibilidad de que genere imágenes dudosas en la mamografía y en la ecografía mamaria, que pueden llevar a confusión o enmascarar la presencia de tumores.

Por otra parte, la utilización de ácido hialurónico de alta densidad para aumentos de volumen importantes tiene el problema de que necesita una gran cantidad de producto, que es muy caro, para lograr un efecto transitorio. Por lo tanto, en esos casos puede ser más interesante el relleno con grasa propia (“lipofilling” o lipotransferencia) o, para el aumento de las mamas o de los glúteos, la colocación de una prótesis o implante.

En el Centro Médico Prada, CMP, de Sevilla, utilizamos el ácido hialurónico Juvéderm®de la casa Allergan®, de garantía internacional y autorizado por la AEMPS para su uso cosmético. Trabajamos con las presentaciones Juvéderm Ultra Smile® (AHBD), Juvéderm Ultra 3® (AHBD), Juvéderm Ultra 4® (AHMD) y Juvéderm Voluma® (AHAD), de creciente densidad y grado de reticulación.

Disponemos de personal altamente especializado para proporcionarle los mejores resultados con ácido hialurónico.

En nuetra sección de Noticias sobre el ácido hialurónico encontrará las últimas novedades y avances en la investigación sobre sus indicaciones. Asimismo, en la sección de Preguntas frecuentes sobre ácido hialurónico hemos recopilado la mayor parte de las dudas que nuestros/as pacientes nos transmiten en la consulta.

Le invitamos a pedirnos cita para estudiar personalizadamente su caso. La primera consulta es gratuita.

RESOLVEMOS TUS DUDAS

No hay una respuesta única a esta pregunta, ya que la duración de los efectos del ácido hialurónico depende de varios factores, que son:

  • El ritmo metabólico del cuerpo de cada paciente. Esto es así porque el ácido hialurónico que se administra es una sustancia que, aunque producida en laboratorio, tiene una naturaleza molecular en todo equivalente al ácido hialurónico natural que fabrican las células del organismo y que se encuentra rellenando los espacios intercelulares. Esta macromolécula, una vez inyectada en el organismo, entra a participar en los ciclos de degradación que siguen las sustancias propias de éste con el tiempo, por lo que va siendo degradada y eliminada poco a poco. De ahí su calificación de producto reabsorbible. Y dentro de esto, los ciclos de producción y degradación no llevan el mismo ritmo en todas las personas, sino que en unas son más rápidos que en otras, dependiendo de la edad, de factores hormonales, etc.
  • La densidad y reticulación del producto. Dentro de una misma marca y fabricante de ácido hialurónico, hay distintas presentaciones que contienen ácido hialurónico de diferentes densidades y grados de reticulación (espesor del entramado en el interior de la molécula). Las variedades con moléculas más grandes y reticuladas se utilizan para relleno de estructuras más profundas, como pómulos y surcos nasogenianos, y se degradan más lentamente, por lo que su efecto dura más, mientras que las de moléculas más pequeñas y menos reticuladas, más fluidas, se utilizan en rellenos más superficiales, como en los labios, y se degradan antes, por lo que su duración es más breve.
  • La zona en la que se infiltra el preparado. Las zonas más profundas del organismo tienen menos riego sanguíneo que las superficiales, y éste es un factor que condiciona la velocidad de reabsorción de los productos, ya que, cuanto mayor es el aporte de sangre a un tejido, más llegan las células “degradadoras” a él, y más rápidos son los procesos de reabsorción en el mismo. Por eso, el ácido hialurónico se reabsorbe mucho antes en zonas superficiales, como los labios, que en las profundas como pómulos y mentón, además de que, como hemos visto antes, en distintas zonas se utilizan diferentes grados de reticulación, lo que también influye.

En general, la duración promedio del producto va de 6 meses a 1 año o más. Después de ese tiempo es preciso realizar una nueva aplicación del producto para mantener el efecto deseado. No obstante, se ha observado que, tras sucesivas infiltraciones, la duración del producto es cada vez mayor, porque sí hay un cierto efecto acumulativo en los beneficios del ácido hialurónico. Esto sucede porque la presencia del compuesto infiltrado induce en el tejido un aumento de la producción de colágeno propio, que tiene su propio volumen y persiste aún cuando la sustancia infiltrada se va disipando ya. Por esta razón, muchos/as pacientes, que tras la infiltración inicial precisan una nueva sesión entre los 6 meses y el año después, no necesitan después nuevas sesiones hasta pasado más tiempo, siempre dependiendo de cada caso individual.

Una de las técnicas que se emplean para el aumento de volumen de los pómulos es la infiltración de un producto de relleno, el ácido hialurónico, que se inyecta bajo la piel, en el plano profundo de la dermis, de forma ambulatoria en consulta con una aguja fina, constituyendo así una alternativa cómoda a los métodos quirúrgicos como la colocación de un implante o la infiltración de grasa propia o “lipofilling”.

Para este fin, el ácido hialurónico que se emplea es el de alta densidad (AHAD), como el Macrolane® o el Juvéderm Voluma®. Hay que tener en cuenta que este producto es reabsorbible, por lo que los resultados son temporales y desaparecen al cabo de unos 12 meses, aunque este tiempo varía según factores como la edad, el tipo de piel, el estilo de vida, la actividad muscular y la estructura individual de los tejidos. Si se quiere mantener el efecto, hay que realizar infiltraciones periódicas de producto. Lo que sí es cierto es que, con cada nueva aplicación, la duración va siendo cada vez mayor, puesto que siempre queda un efecto de volumen residual en el tejido producido por un aumento de la síntesis de colágeno que induce la inyección de ácido hialurónico en el tejido subcutáneo, lo que quiere decir que las sucesivas aplicaciones pueden hacerse de forma cada vez más espaciada.

La naturaleza transitoria de este tratamiento tiene ventajas y desventajas. La desventaja es que hay que repetir la infiltración periódicamente. La ventaja es que cada nueva aplicación puede adaptarse a los cambios que va sufriendo la forma de la cara a lo largo de los años, consistentes en el descolgamiento debido a la edad, al tipo de piel y a la exposición al sol, fundamentalmente.

Muchas personas, y quizá tú seas una de ellas, tienen unos surcos muy marcados entre las mejillas, por un lado, y la nariz y la boca, por otro.  Se denominan técnicamente surcos nasogenianos.

Por otra parte, estos surcos se continúan hacia el mentón por debajo de la boca, siendo conocidos coloquialmente como “surcos de marioneta”, porque se parecen a los cortes que presentan las marionetas para poder mover la boca cuando se hace como que hablan.

Estos surcos se van haciendo más acusados con la edad, aunque de forma variable de una persona a otra dependiendo de la calidad de la piel, etc.

Se producen porque los tejidos de la mejilla van perdiendo turgencia y elasticidad, y van cayendo así hacia la boca y la nariz.

Los surcos se marcan más en las personas que gesticulan mucho, sobre todo sonriendo, ya que hay músculos faciales que tiran de los surcos al sonreír, y marcan más dichos pliegues en la piel.

La corrección ideal de este problema es mediante la infiltración de materiales de relleno, especialmente de ácido hialurónico de densidad intermedia.

Este producto es una sustancia de alto peso molecular, que está presente en el organismo de forma natural, rellenando los espacios entre las células y captando agua como una esponja.

De esta forma, hidrata y da volumen a los tejidos, rellenando las arrugas. El producto para inyección, al ser en todo similar al del organismo, se tolera muy bien por parte de éste, que lo considera como propio.

El efecto del ácido hialurónico para el relleno de los surcos se nota de forma inmediata tras la aplicación.

El organismo, después, lo va degradando poco a poco, por lo que el efecto de relleno de los surcos tiene una duración limitada en el tiempo, de 6 meses a 1 año.

Pasado este tiempo, si quieres mantener el efecto, necesitarás una nueva sesión de infiltración. No obstante, hemos observado que, tras sucesivas aplicaciones, el efecto cada vez dura más, por lo que se deduce que hay un cierto efecto acumulativo.

Si estás interesado/a en este tratamiento, no dudes en visitar Centro Médico Prada de Sevilla, y muy gustosamente te daremos la información necesaria gratuitamente y sin compromiso.

Hay muchas personas, y quizá sea éste tu caso, que tienen arrugas alrededor de la boca, que se conocen popularmente como “código de barras”, porque son verticales y separadas unas de otras por pequeños espacios.

Afectan más al labio superior, y se dan sobre todo en mujeres, más que en hombres, ya que en éstos, por la existencia del bigote, la piel es más gruesa y tiene más colágeno y fibras elásticas, con lo que es más firme y resistente.

Aunque pueden aparecer también en ellos en caso de mucha exposición solar, o de fumar mucho (lo que afecta a la piel en ambos sexos).

En las mujeres, la piel es fina en esta zona, y tiende más a formar arrugas con los movimientos que hacen los labios con tanta frecuencia al cabo del día, sobre todo al fruncirlos.

Si te ocurre esto, es posible que tengas problemas para que el maquillaje de los labios se te mantenga durante el día y no se corra, ya que suele formar rayitas verticales a lo largo de las arrugas.

Hay varios procedimientos para mejorar y atenuar estas arrugas.

Uno de ellos es quirúrgico, la dermoabrasión facial, de la que hablo en el apartado correspondiente.

Pero hay otro, más cómodo y eficaz, que se realiza en consulta, y es la infiltración de ácido hialurónico de baja densidad (AHBD).

El ácido hialurónico es la sustancia de la que está hecho el material que rellena el espacio entre las células del propio organismo.

Por lo tanto, está presente en el cuerpo humano de forma natural, y por eso se tolera muy bien.

Se comporta como si fuera una esponja, captando agua, lo que hace que en los tejidos produzca un aumento de volumen, rellenando las arrugas.

Los efectos se empiezan a notar inmediatamente tras su aplicación, y la duración de los mismos está en torno a los 6 meses, dependiendo del/de la paciente.

Después de este tiempo, y si se desea mantener el efecto, hay que realizar una nueva sesión de infiltración, si bien es cierto que con cada nueva administración el efecto va durando más, debido a que el ácido hialurónico estimula la producción de colágenoen la zona.

Por otra parte, en los casos en que, además, el volumen del labio ha ido disminuyendocon la edad, se puede realizar con el ácido hialurónico un perfilado del borde que mejora notablemente su aspecto y lo rejuvenece, y que puede ser muy discreto, si no se desea un aumento de volumen llamativo.

Con esto, los labios tendrán un aspecto más juvenil, y podrán maquillarse sin que la barra de labios se corra.

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